OPCIONES PARA COMER RICO EN EL DF: JING TENG DIM SUM

UN RINCONCITO DE HONG KONG EN VIADUCTO PIEDAD

jingteng9Hace un par de meses, mi amiga Carla Rinetti me platicó que leyó en internet sobre un restaurante de Dim Sum en México con auténticos cocineros hongkoneses. La noticia me causó gran emoción y expectativa porque cuando viví en en San Francisco hace algunos años, dos de mis restaurantes favoritos eran de este tipo de cocina (uno en Sausalito que desapareció y no recuerdo el nombre, y el Yank Sing, aun muy popular y con un par de sucursales el la ciudad) y a la fecha no había encontrado nada realmente parecido en el DF.

Planeamos ir a Jing Teng para el cumpleaños de Carla, pero el festejo era a la hora de la cena y los restaurantes de Dim Sum suelen tener un horario tempranero. De todos modos llamé para preguntar. La primera señal de autenticidad de restaurante fueron las palabras en chino del hombre que me contesto el teléfono, explicándome con mucho esfuerzo que no hablaba español. Inmediatamente me comunicaron con una señorita (al parecer la única persona de habla hispana en el lugar, incluyendo a los comensales), que me explicó que aunque el restaurante está abierto todo el día para ordenar a la carta, el dim sum solo se servía de 9 am a 2 pm.

Desgraciadamente no pudimos ir en esa ocasión pero la espinita de conocer el lugar se me quedó y hace poco le platiqué sobre su existencia a mi amigo Héctor Mijangos, que es un tragón y probador profesional. A día siguiente, llegó a mi teléfono una alerta en el calendario para presentarme en sus oficinas el lunes por la mañana para integrarme al grupo de comelones que saldría a las 11 am hacia el Ying Teng.

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Llegué puntual a la cita. El trayecto hacia el lugar, con la ayuda de google maps, fue sencillo y rápido. Está muy cerca del Viaducto, así que no hay pierde. Al llegar al barrio nos percatamos de un notorio número de comercios con letreros en chino. Solo en la cuadra del Ying Teng había dos restaurantes más, una estética y una lavandería. Pensé, como muchas otras veces, que uno nunca deja de conocer el DF, y que cuando crees que ya tienes todos las barrios étnicos ubicados, la ciudad te sorprende con uno nuevo. En ese momento me cayó el veinte de que estaba apunto de vivir una de esas experiencias culinarias que van más allá del sabor de la comida que te ponen sobre el plato.

Me retrasé un poco del grupo al bajarme del coche y cuando entré al restaurante con actitud campante y desorientada, me dejó congelada la mirada de una mesa entera de lugareños asiáticos del sexo masculino, observándome con la misma frialdad y extrañeza con que se ve a un forajido entrar a un bar en el Viejo Oeste. Por suerte, la situación no me espantó lo suficiente como para dejar vislumbrar las cajitas de bamboo tradicionales de Dim Sum apiladas sobre una mesa bufetera central, que expedía vapor. Así que colgué mi bolsa en el respaldo de la silla y me dirigí a investigar lo que contenían.

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Por razones desconocidas la señorita de habla hispana que me contestó el teléfono, no estaba ese día. En su lugar me atendió Yan Huai Wu, quien luego supe que el dueño y cocinero del restaurante. Prácticamente los únicos vocablos que logré identificar de sus descripciones fueron: “Calne” y “no calne” (a fin de cuentas bastante útiles porque entre los asistentes había un vegetariano).

Vi algunas variedades de dim sum que ya conocía: los dumplings al vapor con carne de cerdo o camarones en pasta de arroz transparente, o una pasta más firme y de color amarillo; los panecillos esponjosos que pueden venir solitos, con puré dulce en el interior (de camote o frijoles) o con una como carne agridulce; y unas patas de pollo (que no he probado aún pero parecen ser bastante populares) cubiertas en algo que parece ser salsa de ostión.

También había otros platillos que nunca había visto como tripas, un tamal chino triangular y unos pedacitos de costilla en caldo con rollitos de pasta de arroz. Me extrañó no ver dim sums fritos, pero antes de irnos Yan Huai Wu me regaló unas bolas infladas de pasta de arroz empanizada con carne agridulce en el interior. Así que supongo que aunque no había ese día, sí preparan algunas variedades de ese tipo.

Pedimos algunos platos extras a la carta: brócolis chinos saltados con ajo y salsa de ostión, unos fideos tipo ramen fritos con verduras y tiras de un embutido no identificado, medio pato laqueado (que además de económico estaba muy rico y jugoso), y una sopa como de arroz molido que no fue precisamente mi plato favorito, pero supongo que es popular en Hong Kong porque Yan Huai Wu insistió mucho en que la probáramos, y en la mesa de al lado todos tenían un plato.

Según lo que entendí Yan Huai Wu y su esposa, Se A Yo, llegaron hace ocho años de Hong Kong y llevan 3 años y medio con el restaurante (no se si antes tenían otro o se dedicaban a algo más). Es una pena que la barrera del idioma no me haya permitido platicar más con esa cálida y amable pareja de hongkoneses que seguro tienen muchas cosas interesantes que platicar sobre su país y cultura. Sin duda, vale mucho la pena visitar el lugar.

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Jing Teng

Sur 65-A 3256 Col. Viaduto piedad. Teléfono 54 40 27 32

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