Sándwiches de coliflor contra el cambio climático.

Con toda esta triste discusión sobre la gravedad del cambio climático (para ponerse al corriente en el tema, les recomiendo esta entrevista) y la estúpida decisión de Trump de salirse de los acuerdos de París, me he detuve pensar en qué pequeñas cosas, más allá de las típicas (digo, me considero una persona relativamente civilizada), puedo incorporar a mis hábitos para ser mejor habitante planetaria.

Cuando digo “cosas pequeñas”, no quiero que piensen que estoy siendo coda en mis esfuerzos por convertirme en mejor ser humano, pero ay que ser realistas, el mundo no se va a transformar en un tronido de dedos. Lo práctico en la vida, es concentrarse en cambios aparentemente pequeños pero completamente realizables. Para mí, siempre tiene más sentido es ir de menos a más, cada quien a su ritmo y posibilidades.

Es la misma lógica que utilizo cuando voy al gimnasio. Por lo general tengo poco tiempo para ir, entonces pienso: necesito por lo menos cuarenta y cinco minutos para completar una rutina decente. Pero la realidad es que solo tengo 20 minutos hábiles entre la hora que abre el gimnasio y la hora que tengo que regresar a mi casa para empezar la armónica rutina de preparar a mis hijos para la escuela (lo de armónica solo me lo creyeron los que no tienen hijos ¿o no?). El problema es que si no voy a esa hora, las probabilidades de que acabe no haciendo ejercicio en todo el día son altísimas. Entonces, al final, resulta mas efectivo invertir esos 20 minutitos mañaneros, que la triste realidad de acabar parándome por el gym una hora, solo dos o tres veces al mes.

Bueno, pues una de ésas cosas aparentemente insignificantes, que además, he empezado a hacer casi de manera natural en los últimos años, es subirle a los vegetales (también cereales) y bajarle a la carne. En especial la de vaca, cuyos fétidos gases son la segunda mayor amenaza de la capa de ozono (si no me creen vean esto).

Pero no se vayan a confundir por favor, no soy vegetariana, que quede clarísimo. Está acción la veo más como una manera de potenciar la importancia a los vegetales en mi vida, de gozarlos más y de ser mucho más creativa al usarlos: sustituirlos en platos donde los creía insustituibles o inventar maneras de cocinarlos que desafíen mi lógica tradicional.

Una de las comidas donde por lo general tengo esa injustificada sensación de que los vegetales se quedan cortos si no van acompañados de algo animal, es entre dos panes; llámense sándwiches, tortas, paninis, hamburguesas, etc.. Éste sándwich que presento acá, sacado de un increíble, chistoso, brillante y delicioso libro llamado A súper upsetting book about sandwiches, de Tyler Kord, es un perfecto ejemplo de lo que estoy tratando de transmitirles (y tiene muchos otros ejemplos buenos de sándwiches con vegetales).

El emparedado (como dicen mis hijos por influencia de su padre cubano, entre otras palabras cagadas), está muy lejos de ser el típico vegetariano. Tanto que en el 2012, fue elegido por el Hufftington Post, como el #2 mejor nuevo sándwich de Estados Unidos. Eso un poco a pesar del autor, que aunque se dice agradecido, deja muy claro que no es partidario de ésas calificaciones arbitrarias y generalizadoras (en los libros de cocina uno tiende a brincarse directo a las recetas, pero si llegan a tener éste en las manos, léanlo completito).

Después de exponer sus razones para no creer en las listas de “mejores” lo que sea, Kord, hace una división en incisos —por tipo de comentario— sobre lo que más le llamó la atención de la lista, que fueron los argumentos de los cibernautas celosos y enojados porque sus sándwiches favoritos no habían sido incluidos. En el inciso cuarto, al comentario generalizado de: todos estos sándwiches se ven muy poco sanos, el autor responde mencionando otros puntos fuertes de este sándwich:

(¡Pero el mío está hecho con pinche coliflor que es baja en grasa y alta en ácido fólico y vitamina C! (¿¡¿¡Qué no pueden pinches leer?!?! (Y pinches pasas por la fibra (¡¡y aderezo francés porque los franceses viven más tiempo!! (¡¡¡y papas fritas por que los odio!!!))))

Lo mejor es que a pesar de que la coliflor no es de los vegetales más populares, el conjunto de ingredientes, sabores y texturas, hace que este sándwich sea completamente a prueba de niños (por lo menos de los míos, que en diferencia de gustos, abarcan un espectro bastante apto para una muestra poblacional). Namás no les revelen que trae, o de plano engáñenlos, se vale (son mentirillas piadosas, diría mi abuela).

Va la receta (bueno, las)…

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  • 4 barritas de pan tipo media noche
  • 1 cabeza de coliflor horneada (receta abajo)
  • 1 taza de relish pasas-cambray (receta abajo)
  • ½ taza de aderezo francés ahumado (receta abajo)
  • 2 tazas de papas fritas (de su marca favorita o receta abajo)

Corten el pan a la mitad y colóquenlo en una charola boca arriba. Métanlo al horno y caliéntenlo durante 6 minutos o hasta que el pan este dorado y la coliflor se caliente. Cúbranlo con el relish, un poco de aderezo y un puño de papas fritas.

Para la coliflor

  • 1 cabeza de coliflor
  • 2 cucharadas de aceite vegetal
  • 1 cucharadita de sal de mar
  • Precalienten el horno a 225ºC

Corten la coliflor en ramas pequeña, revuélvanlas con el aceite y la sal, y espárzanlas sobre una charola. Hornéelas por seis minutos o hasta que se estén doradas y caramelizadas por fuera y tiernas por dentro.

Para el relish

  • 1 taza de pasas amarillas picadas
  • 1 taza de cebolla de cambray en rebanadas finas (con la parte verde)
  • 1 cucharada de aceite vegetal
  • 1 cucharada de vinagre
  • Media cucharadita de sal

Para el aderezo francés ahumado

  • ½ taza de cátsup
  • 1 diente de ajo picado
  • ½ cucharada de mostaza Dijon
  • ½ taza de mayonesa
  • ½ taza de vinagre blanco (recomiendo usarla poco a poco y probar para que no se pase de acidez)
  • 1 cucharada de miel
  • 1 cucharadita de sal
  • ½ taza de aceite de canola
  • Un asador, carbón y un puño de maderas para ahumar (a menos que no quieran hacer su propia cátsup ahumada que según el autor: hace que todo sepa como un muy buen hot dog).

Para ahumar el cátsup

Enciendan el asador, coloquen las maderas (remojadas 20 minutos antes) y viertan la cátsup en un recipiente de metal no reactivo y colóquenlo dentro del asador tapado hasta que deje de salir humo. Déjenlo enfriar.

Mezclen la cátsup con los demás ingredientes y mézclenlos en licuadora hasta que quede una pasta suave.

Para las papas

  • 6 papas medianas
  • 2 l de aceite de canola
  • Sal al gusto

Una mandolina (si no la tienen mejor compren de sus papas favoritas porque si las papas no son parejas y delgadas, no quedan bien.)

Rebanen las papas del mismo grueso (para que unas no se quemen más rápido que otras), sumérjanlas en agua fría durante 20 minutos hasta que suelten el almidón, y escúrranlas muy bien después.

Calienten el aceite en una olla profunda a 180ºC (o hagan las prueba metiendo un pedacito de papa, si burbujea alrededor es porque ya está listo). Traten de mantener la temperatura, que no baje ni suba demasiado.

Sumerjan las papas en tandas hasta que empiecen a dorarse alrededor. Escúrranlas sobre un par de servilletas de papel y espolvoreen la sal de inmediato para que se pegue al aceite caliente.

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